La vulnerabilidad, la confianza y la autenticidad son los pilares de cualquier relación exitosa. Se necesita tiempo para conocer realmente a alguien y construir una intimidad genuina. En las primeras etapas de una relación, todos intentan dar la mejor impresión posible para impresionar a su posible pareja.
La fase de "luna de miel" idealmente está llena de diversión, risas y buenos momentos mientras disfrutamos conociendo a la otra persona. La realidad es que todos tenemos nuestros desafíos y defectos, que saldrán a la luz cuando la vida se vuelva estresante o tengamos nuestro primer conflicto con nuestra pareja.
Si bien no considero que el trastorno bipolar sea un inconveniente para una relación, sí conlleva una serie de desafíos únicos, todos los cuales pueden superarse.
Uno de los mayores desafíos para mí al tener citas con trastorno bipolar es el momento adecuado para revelarlo. Si bien me siento completamente cómoda con mi diagnóstico y he hecho pública mi historia a nivel nacional, es muy diferente compartirlo al momento de tener citas.
Saber cuánta información personal es apropiado compartir, así como el momento adecuado, puede ser un equilibrio delicado.
Por un lado, no quiero reprimirme a la hora de revelar gran parte de quién soy, pero por otro lado, esta información podría no ser tan relevante al principio de una relación. Cada posible pareja reacciona de forma muy diferente ante esta información.
He tenido parejas que no decían casi nada, probablemente debido a su desconocimiento del diagnóstico, mientras que este desencadena una avalancha de preguntas por parte de otras personas más curiosas.
En ocasiones, mis citas han reaccionado con cierto temor, el cual he tranquilizado rápidamente explicándoles que estoy bien controlado y que el trastorno no define mi vida.
Independientemente de la reacción, esta conversación sobre la revelación siempre surge tarde o temprano en las relaciones serias; el momento en que se produce la conversación y la forma en que se maneja es muy personal, ya que es mi historia la que debo compartir.
Como parte de la comunicación abierta, me ha resultado útil compartir con mi pareja las señales y los síntomas a los que debe prestar atención. Un episodio de salud mental puede generar mucha presión en la relación si la otra persona no está preparada para lo que le espera.
Dicho esto, ninguna explicación del mundo puede preparar a la pareja para lo que implica un episodio maníaco en toda regla. Genera una enorme presión en la relación y, en mi caso, provocó una ruptura.
Por otro lado, si mi pareja demuestra la lealtad y la compasión necesarias para cuidarme cuando estoy enfermo, eso demuestra verdadera fortaleza e integridad en la relación.
Una de mis exparejas me apoyó durante una larga hospitalización por manía, así como durante los meses de depresión que siguieron. Es similar al voto matrimonial de "en la salud y en la enfermedad".
El hecho de que me demuestren su apoyo durante estos momentos difíciles demuestra una relación fuerte y sana, construida sobre bases sólidas.
Si experimento síntomas de una enfermedad mental, quiero saber que mi pareja me apoya incondicionalmente. A veces, la gente se abstiene de brindarme su apoyo por miedo a no saber qué decir. Mi consejo es que nunca se alejen y que sigan estando presentes para la persona en la medida de lo posible. Si necesito mi espacio o no quiero compañía en ese momento, es mi decisión decírselo a mi pareja.
En definitiva, no existe una fórmula mágica ni una guía práctica para cuidar a una persona con una enfermedad mental. Lo que se requiere son las cualidades humanas básicas de compasión y comprensión.
Si bien comprendo que puede resultar difícil ver a un ser querido atravesando una crisis de salud mental, es igualmente importante recordar que no son ellos mismos y que tienen muchas más posibilidades de superarla con tu apoyo.
Siempre he sentido que el trastorno bipolar no me define. No me ha impedido alcanzar mis metas ni vivir una vida plena.
Si bien he sufrido mucho, también ha enriquecido mi vida y me ha brindado una mayor autoconciencia y aprecio por la vida, así como una mayor empatía hacia otras personas que atraviesan dificultades.
He tenido una vida interesante y he podido experimentar muchas facetas de la realidad con una profunda apreciación del equilibrio y la estabilidad. Este nivel de comprensión y consciencia me proporciona una profundidad y madurez emocional que puedo aportar a una relación.
Por estas razones, no hay por qué temer salir con alguien que padece trastorno bipolar. Alguien que ha sufrido una enfermedad mental y la ha superado puede aportar una perspectiva única y novedosa, así como una sana autoconciencia a la relación.
Si bien el trastorno bipolar puede presentar desafíos, estos pueden superarse con comunicación abierta, compasión y amor.
El contenido de los blogs de Trastorno Afectivo Bipolar (https://blog-trastornoafectivobipolar.blogspot.com/) es solo informativo. Consulte siempre a su médico y no ignore el consejo médico profesional por algo que haya leido en cualquier contenido de este blog.
Fuente: https://www.sane.org

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