Bienvenidos al Blog Trastorno Afectivo Bipolar

Hola Bipolares. Este blog es para nosotros. Porque en Chile somos mas de 500.000 bipolares. Hasta que no exista una cura para el Trastorno Afectivo Bipolar, existirá este blog donde encontrarás informacion, articulos, reportajes, biografias respecto al TAB. Hablaremos de nosotros mismos. ¡Dale!

El perro

La creatividad en el trastorno bipolar suele asociarse con la hipomanía/manía en lugar de la depresión. Sin embargo, escribí esta descripción de la depresión hace dieciocho meses, mientras estaba hospitalizado y sufría de depresión psicótica: 

Mi perro ha vuelto a mí. No es mi perro lindo, cariñoso y gentil, sino mi perro negro, grande, devorador e implacable. A este perro no le gusta jugar y, cuando lo hace, me acorrala, se sienta en mi pecho y no me deja levantarme, mientras me ladra un mar de insultos en los oídos. 

El perro ha sido mi carga desde los 14. Se quedó conmigo un año entero y después me visitaba anualmente. Al principio era solo un cachorrito molesto que exigía toda mi atención. Cada año crecía y su pelaje se oscurecía hasta que se volvió negro medianoche cuando cumplí diecinueve. También se volvió más agresivo y, con el tiempo, no solo exigía mi atención, sino que la dominaba con tanta fuerza que sucumbía. Ha crecido conmigo y me ha acompañado en cada etapa de mi vida. Tenemos una relación tan íntima que a veces creo conocerlo mejor que yo misma. 

Al principio puedo esconder a mi perro negro y su presencia no es tan fuerte, pero una vez que decide mudarse y deshacer las maletas, podría decirse que me convierto en el perro negro. Me consume la mente, me agobia el cuerpo y me hurga en el cerebro hasta dejarlo solo como un cascarón vacío. Es él quien me lleva la correa, no yo quien lo controla. Adopto su irritabilidad y agresividad, incluso su ladrido, así que por mucho que lo intente, no consigo hacerme entender. 

Su enfermedad me ensimisma tanto que crea una barrera entre los demás y yo, y me impide conectar con los demás. Como un socio controlador, va cortando poco a poco mis redes sociales, hasta que al final solo quedamos él y yo. Su pesadez se instala en mis huesos como un peso muerto que amenaza con arrastrarme hacia la superficie. Arruina todo lo que toco, de modo que nada es hermoso. Su sombra decolora mi mundo, volviéndolo todo gris y finalmente negro.

A medida que mi determinación se debilita cada vez más, él se fortalece, crece en tamaño y es indomable. Me araña desde dentro intentando salir, y siento su dolor y angustia dondequiera que voy. Con el paso de las semanas y los meses, se convierte en un perro gigante y no hay escapatoria. Cada vez que intento levantarme, me azota con una pata enorme, riéndose y burlándose de mí. Ni siquiera en sueños se va y no encuentro alivio en ninguna parte. Plaga mis sueños con imágenes grotescas de muerte y decadencia tan vívidas que es como si estuvieran tatuadas en el interior de mis párpados. Todo se convierte en una pesadilla constante. 

Me hace malas pasadas y me infunde falsas creencias. Se vuelve mortal y me hace creer que la única salida es dejar de existir. Pero es cruel porque se sienta sobre mí, mi energía para luchar contra él se desvanece y me rindo y me quedo quieta, incapaz de moverme.

Se ha apoderado de mi cama, mi habitación, mi casa, mi cuerpo y mi mente, pero no me deja ir, manteniéndome prisionera en la prisión infernal que ha creado. Ahora, después de 10 años, desearía poder decir que es mi amigo, pero en realidad no lo es. Mi perro me ha robado todo mi amor, mi alegría, mi optimismo y mi oxígeno. Es el enemigo que conozco demasiado bien. Es parte de mí y ha moldeado aspectos de mi personalidad y mi vida. 

Estamos atados el uno al otro, condenados a caminar juntos por esta tierra hasta que ambos seamos libres. 

Obviamente me recuperé de ese episodio de depresión. Y me alegra muchísimo decir que, aunque mi perro negro me visitó este año, solo fue por un mes antes de que volviera a ser ese cachorrito molesto y pudiera ponerle correa y controlarlo. Este año empecé a aprender a domarlo de verdad y espero que en el futuro sus visitas sean menos frecuentes y que se porte bien cuando aparezca. 

Fotografía de Matthew Johnstone con el Instituto Black Dog de Australia. 

El contenido de los blogs de Trastorno Afectivo Bipolar (https://blog-trastornoafectivobipolar.blogspot.com/) es solo informativo. Consulte siempre a su médico y no ignore el consejo médico profesional por algo que haya leido en cualquier contenido de este blog.

Fuente: https://ibpf.org/the-dog/

Publicar un comentario

0 Comentarios