Por: Cassandra Stout
Consultar con un terapeuta puede ser de gran ayuda para resolver problemas que puedas tener en tu vida. También puedes desarrollar habilidades de afrontamiento en terapia para lidiar con problemas graves o simplemente con los asuntos menos graves de la vida cotidiana.
Pero, ¿cómo empezar a buscar un terapeuta? Sigue leyendo para encontrar la solución.
Datos a tener en cuenta durante su búsqueda
Hay algunas cosas que debes tener en cuenta antes de comenzar la búsqueda de un terapeuta:
- Necesitas encontrar a alguien con quien te sientas cómodo hablando. Ningún terapeuta que se precie se ofenderá si decides que tu relación con él o ella no funciona. No te quedes con él si necesitas seguir adelante.
- En segundo lugar, si necesita medicación, deberá consultar con un psiquiatra o enfermero colegiado que pueda recetarle medicamentos. Es posible que encuentre una combinación de terapeuta y psiquiatra, pero son poco comunes y están en extinción. Lo más probable es que contrate a un equipo de tratamiento para que se encargue de todas sus necesidades. No es necesario que esto se tenga en cuenta al buscar un terapeuta, pero si necesita medicamentos, deberá encontrar a alguien que no sea su terapeuta y que pueda recetarle medicamentos.
- En tercer lugar, encontrará todo tipo de acrónimos después de los nombres de varios terapeutas. Hay terapeutas matrimoniales y familiares (TMF), consejeros de salud mental con licencia (LMHC), trabajadores sociales clínicos con licencia (LCSW) y doctores en psicología (Psy.Ds.), entre otros. No se deje intimidar por la variedad de títulos. Tenga la seguridad de que su nivel de atención será similar a pesar de los diferentes acrónimos. Simplemente asegúrese de que su terapeuta esté colegiado. Investigue el significado de algunos de estos acrónimos. Esto podría ayudarle a afinar su búsqueda.
Paso 1: Descubra qué quiere y necesita en un terapeuta
¿Quieres una terapeuta? ¿Quizás una cristiana? ¿Alguien con experiencia en el cuidado de personas mayores? A veces, los terapeutas indican sus especialidades en las páginas web de sus consultorios, pero no es difícil preguntar antes de la consulta si tienen experiencia con pacientes con trastorno bipolar o ansiedad generalizada.
A continuación, determina qué necesitas , no solo qué quieres, que puede ser más difícil de definir. ¿Necesitas a alguien que te trate con mano dura o que te consienta un poco? ¿Necesitas tareas fuera de la oficina? ¿Necesitas un hombro para llorar?
Haga listas separadas de sus necesidades y deseos, y reflexione sobre ellas en su primera cita, para ver si el terapeuta que ha elegido satisface la mayoría de sus necesidades y algunos de sus deseos.
Paso 2: Calcule cuánta atención puede pagar
Algunos consejeros de salud mental aceptan seguros, pero muchos requieren un pago directo. Afortunadamente, la mayoría de los terapeutas cobran según una escala móvil, lo que significa que considerarán su capacidad de pago al determinar el precio. Determine cuánto puede pagar al mes y cuántas sesiones cree que necesita. Su presupuesto determinará qué terapeutas consideraría. Tenga en cuenta que la salud mental es crucial para su funcionamiento diario y que un terapeuta debería poder ayudarle. Si no puede pagar un terapeuta, eso añadirá conflicto, no ayuda.
Paso 3: Comienza la búsqueda
Hay varias maneras de encontrar un terapeuta una vez que esté listo para buscar. Primero, pida recomendaciones a sus familiares y amigos, siempre que apoyen su proceso de salud mental. Después, pida una referencia a su médico, si tiene uno, y a su compañía de seguros; ellos le enviarán listas. Buscar en línea también es una opción. GoodTherapy.org le permite buscar por ubicación.
Paso 4: Prepárese para la primera cita
Una vez que hayas investigado, es hora de concertar citas. Si puedes, intenta evaluar a más de un terapeuta para cubrir todas tus necesidades. Prepárate para la(s) primera(s) cita(s) anotando algunas preguntas para considerar al reunirte con tu terapeuta:
- ¿Me siento cómodo con este terapeuta? ¿Puedo entablar una relación con él o ella?
- ¿Me hace suficientes preguntas?
- ¿Mi terapeuta me ha preguntado cuáles son mis objetivos?
- ¿Mi terapeuta satisface mis deseos y necesidades?
Y así sucesivamente. Encontrar un terapeuta requiere tiempo y dedicación, pero los resultados valen la pena. Si logras establecer una relación con tu terapeuta, podrás abordar los problemas que te aquejan.
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