Hay noches que no se soportan,
como una pieza sin ventanas,
cuando mi pensar se vuelve eco
y el silencio grita.
Yo camino semi cansado
con mi corazón lleno de espinas,
preguntándome si mañana,
valdrá la pena abrir mis ojos.
Pero allÃ,
donde todo parece muerto,
algo queda.
Quedarse
no es de valientes,
es un pequeño gesto,
casi invisible,
como volver a respirar,
como si no hubiera aire.
Quedarse,
es decir todavÃa,
aunque no sepa el por qué,
aunque duela,
aun cuando mi fe ya no exista.
A veces,
eso no basta,
para que la noche,
no triunfe esta velada.

0 Comentarios