Autor: Charles Kelly
Durante la mayor parte de mi vida en la escuela secundaria y la universidad, me hice amigo de mi trastorno bipolar no diagnosticado, quien llevaba las riendas. Por lo tanto, cuando recibĂ mi diagnĂ³stico, no pude ser la persona divertida, enĂ©rgica y risible que una vez fui. Esto no fue algo malo porque me di cuenta de que, en la mayorĂa de los casos, solo me estaban utilizando para que los demĂ¡s no se aburrieran de sĂ mismos, casi me usaban como entretenimiento. Por eso me resultĂ³ liberador cuando me diagnosticaron trastorno bipolar; busquĂ© a los amigos adecuados que no me agotaran por completo cuando estuviera con ellos y que apreciaran y respetaran nuestro tiempo juntos. A menudo me decĂa a mĂ mismo que no tenĂa verdaderos amigos en ciertos momentos porque algo andaba mal conmigo. No me pasaba nada; ya no querĂa rebajarme a la constante presiĂ³n de grupo y avergonzarme para reĂrme en la fiesta
La amistad es curiosa, sobre todo en la universidad, porque siempre pensĂ© que para hacer amigos era necesario unirse a una buena fraternidad. Todo esto era una amistad superficial disfrazada de fraternidad, usando el dinero de nuestros padres como cuotas para hacer fiestas y simular que estĂ¡bamos haciendo contactos y avanzando en nuestras carreras. Cuando algunos de los amigos que haces en esos cĂrculos sociales son lo mĂ¡s alejado de la gente con la que te gustarĂa relacionarte en la universidad. Mi trastorno bipolar solo alimentĂ³ mi manĂa porque hacĂa exĂ¡menes y luego bebĂa muchĂsimo para tranquilizarme. Y ninguno de mis amigos, entre comillas, me preguntaba: "Charles, ¿estĂ¡ todo bien?". En cambio, me elogiaban por lo mucho que podĂa beber. Pero, claro, es inofensivo y no lo entenderĂa. Por suerte, mi primer episodio manĂaco surgiĂ³ fuera de la fraternidad, y estaba un poco desconectado, centrado en la vida despuĂ©s de la universidad. Aunque en el punto Ă¡lgido del episodio manĂaco, tenĂa pensamientos lĂºcidos que me impedĂan el contacto con todos los demĂ¡s, e incluso despuĂ©s de estabilizarme, seguĂ asĂ.
AceptĂ© la persona que era antes del diagnĂ³stico y la medicaciĂ³n, y cĂ³mo la experiencia de la amistad serĂa muy diferente a la de la versiĂ³n inestable y consciente de mĂ misma que ahora va a terapia. No nos reuniremos para quejarnos constantemente ni tendremos que beber cuatro margaritas para tener una conversaciĂ³n sencilla sobre nuestras metas futuras. Tendremos seguridad psicolĂ³gica donde no sentirĂ© que mis pensamientos van a caer del cielo a cada paso, ni que me juzguen y avergĂ¼encen en el chat grupal frente a otros cincuenta tipos. Se volviĂ³ ridĂculo, asĂ que empecĂ© a buscar amigos y a buscar la felicidad en mi interior con mĂ¡s frecuencia. Me di cuenta de que los seres humanos estamos obsesionados con el contenido del mundo exterior y no nos centramos lo suficiente en el mundo interior de cada uno de nosotros. Sin duda, meditĂ© muchĂsimo para llegar hasta aquĂ, aunque conocĂ a mĂ¡s amigos al terminar la universidad. Aunque algunos no estaban en sintonĂa conmigo, eran demasiado religiosos, y yo solo buscaba concentrarme en los estudios y en otras cosas. SolĂa continuar con esta relaciĂ³n, lo que me obligaba a participar en cosas que no me gustaban. Sin embargo, me dije que esta vez serĂa sincera y dejarĂa que se desvaneciera. Ahora me doy cuenta de que ni yo ni la otra persona somos el problema; simplemente conecto mucho mejor con los demĂ¡s.
AsĂ que seguĂ centrĂ¡ndome en mi relaciĂ³n con mi novia y mi perro, mi carrera y mi salud mental. Algo que descubrĂ es que, cuando era una persona bipolar sin diagnĂ³stico, atraĂa a muchos amigos que bebĂan mucho y consumĂan drogas. Ahora que estaba sobrio, centrado en mĂ mismo, leyendo y queriendo superarme, atraĂa a ese tipo de personas, o al menos era consciente de ello. Es casi como si fueras un imĂ¡n para personas como tĂº. Necesitaba elegir a las personas que me quitaban menos energĂa, metas y aspiraciones, porque eso era lo que querĂa de mĂ mismo. A menudo me encontraba con este tipo de amigos en el gimnasio, la librerĂa, la escuela y las maratones. Aun asĂ, desde luego no era por beber alcohol y convertirme en la estrella social.
Ahora bien, no digo que tenga muchos amigos hoy en dĂa y que algunos no sean compañeros de trabajo ni cĂ³nyuges, pero podrĂa no tener ninguno al final del dĂa. Me siento mĂ¡s pleno ahora con pocos amigos que nunca cuando tenĂa mĂ¡s de 100 amigos con conexiones superficiales. Porque la felicidad estuvo dentro de mĂ todo el tiempo, y solo ciertas personas, como mi terapeuta y mi novia, lograron sacarla de mĂ. Pero si todavĂa estuviera atendiendo a esos mĂ¡s de 100 amigos, nunca habrĂa encontrado tiempo para esas amistades especĂficas que querĂan que alcanzara lo mejor para mĂ y eran desinteresadas. Vivo segĂºn una cita: "Ten cuidado a quiĂ©n llamas amigo. Prefiero tener 4 monedas de 25 centavos que 100 centavos". ~Al Capone.
El contenido de los blogs de Trastorno Afectivo Bipolar (https://blog-trastornoafectivobipolar.blogspot.com/) es solo informativo. Consulte siempre a su médico y no ignore el consejo médico profesional por algo que haya leido en cualquier contenido de este blog.
Fuente: https://ibpf.org/friends-made-friends-lost-and-the-person-i-found/


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