En el pasado, todo me hacía enfadar, provocando arrebatos de ira e indignación. Todas estas pequeñas perturbaciones tenían un poder absoluto sobre mí y mis emociones. Así es como recuperé ese poder y control, ¡para siempre!
Cuando buscamos fortalecernos y equilibrarnos, los detonantes nos indican dónde debemos trabajar. Un "detonante" es algo que provoca una reacción negativa en nosotros. Nuestra forma habitual de afrontarlo es no querer afrontar el problema. Pero esto solo consigue seguir dándole poder a nuestros detonantes emocionales: poder sobre nosotros e incluso en nuestra contra .
Viviendo con trastorno bipolar, sabemos que nuestras reacciones a estos trastornos pueden ser peores de lo que la situación justifica. Estar dispuesto a afrontar lo que provocaba mi ira y rabia me dio la oportunidad de trabajar en mi autocontrol, en controlar mi reacción. Y cuando mi reacción a algo que normalmente provocaría una respuesta negativa se minimizó o incluso cesó, recuperé el control, aumentando mi autocontrol y neutralizando el detonante.
Empezando desde lo más pequeño
Para cada detonante, necesitaba sanar de algún modo, aprender maneras nuevas y efectivas de manejarlo. Todos tenemos detonantes que nos alteran las emociones; algunos pueden ser graves y otros menos. Empecé con los más leves, cuando solo éramos yo y mis emociones.
La ira al volante era un verdadero problema para mí, y me encontraba reaccionando con ira cada vez que algo salía mal en la carretera. Ahora veo que la gente no se corta el paso ni intenta ser grosera al volante. Descubrí que solía tomarme las acciones de los demás como algo personal y me convencía de que sus errores eran intencionales contra mí. ¿Y saben qué? Reaccionaba con ira, con palabras de odio y emociones negativas.
Cultivar una mayor autoconciencia me facilitó el deseo de tomar medidas para un cambio positivo. Me di cuenta de que estaba dejando que las circunstancias al volante me dominaran, al sentirme inevitablemente provocado. Y aproveché esto como una oportunidad para crecer en lugar de quedarme estancada en la ira al volante. Intenté transformar mi ira al volante en viajes tranquilos, sin sentir indignación ni reacciones inquietantes. Esto funcionó. Empecé a usar los incidentes que me hacían reaccionar como oportunidades para controlar mi ira, porque eran solo situaciones momentáneas. Se volvió totalmente manejable enfrentar mis emociones, reacciones y palabras cuando estaba sola en el coche, consciente de que mis propias acciones no me ayudaban. Superar la ira al volante fue genial porque era un desencadenante aislado fácil de manejar y abordar en la privacidad y comodidad de mi propio vehículo. Y esto fue un paso hacia otros.
Lo más importante es que mi ira al volante es una forma de pensar olvidada, como un recuerdo olvidado, y conduzco con más calma, estoy más concentrado, y esto me hace conducir y sentirme más seguro. Recuerdo una vez que casi tuve un accidente. Logré esquivar al otro coche, y en lugar de enojarme y maldecirlo, me susurré: "Gracias a Dios que no tuvimos un accidente". Eso, para mí, demostró que había superado con éxito el detonante. Porque mi ira al volante no regresa. Es posible acabar con nuestros detonantes. Si nos esforzamos.
Práctica, práctica, práctica
Había muchísimas maneras de provocarme. Tenía graves problemas de ira y me consideraban una persona muy sensible . Vivir con trastorno bipolar ha sido sumamente difícil porque también sentía que la gente podía ser hiriente, conociera o no mis problemas.
Intentar ayudarme a mí misma, incluso en las cosas más pequeñas, tuvo grandes resultados. Practiqué transformar todos los pequeños detonantes, sobre todo en casa. Por ejemplo, en lugar de ponerme nerviosa cuando mi impresora no funcionaba y necesitaba una copia impresa de mi currículum para una entrevista de trabajo, intenté apagar mis propios pequeños fuegos de forma racional y tranquila.
Paso a paso, detonante tras detonante, dejé de reaccionar excesivamente, lo cual solo me había generado infelicidad. Aprendí a calmarme primero y luego a reaccionar. Dejé de buscar maneras de evitar mis detonantes, y en cambio, acepté aquellos con los que creía que podía trabajar para mi crecimiento y éxito. Al trabajar con las perturbaciones, pude gestionar mis emociones y practicar nuevas maneras de manejar los detonantes.
Sigue adelante
Todos nos sentimos afectados. Es imposible evitarlo, ya que no tenemos control sobre cómo nos tratan los demás. Pero hay maneras de gestionarnos mejor cuando no tenemos que sentirnos afectados. Ahí es donde reside la oportunidad. Es importante pensar en dónde podrían estar los factores desencadenantes que puedas usar para transformarte y resolverlos si te esfuerzas al máximo. Recuerda: no tenemos que aspirar a la perfección, solo al progreso y la mejora.
Tras vivir con depresión, ansiedad y trastorno bipolar durante casi dos décadas, he descubierto que la mejora es una opción para todos. Para alcanzar la verdadera felicidad, incluso con trastorno bipolar, debemos centrarnos en mejorarnos a nosotros mismos y a nuestras vidas.
El contenido de los blogs de Trastorno Afectivo Bipolar (https://blog-trastornoafectivobipolar.blogspot.com/) es solo informativo. Consulte siempre a su médico y no ignore el consejo médico profesional por algo que haya leido en cualquier contenido de este blog.
Fuente: https://www.bphope.com


0 Comentarios