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Cómo combato los episodios de manía y depresión

Autor: Charles Kelly

Vivir con trastorno bipolar ha sido un viaje de desafíos, revelaciones y un profundo crecimiento personal. Después de mi episodio maníaco inicial, me costó confiar en mí mismo; cada emoción se sentía como una posible señal de advertencia. Con el tiempo, me di cuenta de que hay razones tangibles detrás de estas fluctuaciones, y comprender estos desencadenantes se convirtió en la clave para controlar mi condición de manera más eficaz

Un avance significativo surgió al comprender los Pensamientos Negativos Automáticos (PNA), un concepto del libro de Daniel Amen "Cambia tu Cerebro, Cambia tu Vida". Estos PNA (culpar, etiquetar, personalizar, adivinar el futuro, leer la mente) contaminaban mi mente. Para combatirlos, recurrí a escribir un diario. Cuando aparecía un pensamiento negativo, lo identificaba y transformaba la narrativa en una afirmación positiva. Por ejemplo, transformaba "No tendrás éxito en la escuela; eres bipolar y no tienes control" en "Tienes el control. Sigue asistiendo todos los días, estudia mucho y las calificaciones llegarán". Esta práctica transformó mi entorno mental al interrumpir los ciclos negativos.

A medida que manejaba las ANT, me fue más fácil distinguir los sentimientos normales de las fluctuaciones de humor. Llevar un diario me enseñó que yo no era mis pensamientos. Por ejemplo, después de entrenar por la noche, notaba sutiles cambios de humor: un ego exaltado o la percepción de ideas básicas como innovadoras. Reconocerlos como síntomas fue crucial; indicaban la necesidad de relajarme y centrarme en el autocuidado.

Antes de darme cuenta de esto, tenía oleadas de energía y me encontraba corriendo a las cuatro de la mañana, pensando que estaba "adelantándome". En realidad, estaba alimentando la manía. Aún más alarmantes eran las noches que buscaba consuelo en el alcohol. Empezaba en un bar, convenciéndome de que merecía un respiro, pero la noche se descontrolaba. Me despertaba en el sofá de un desconocido sin recordar cómo había llegado allí. Mis amigos contaban mis locuras, diciendo que era divertidísima, pero yo sabía que eran señales de alerta. El aumento de la sociabilidad y las conductas arriesgadas eran señales de que mis síntomas bipolares estaban empeorando.

Al darme cuenta del peligro, tomé la decisión consciente de cambiar. Adopté la sobriedad, reemplazando el consumo de alcohol por hábitos más saludables como la meditación y la terapia de frío. Estas prácticas me ayudaron a estabilizar mi estado de ánimo y me hicieron menos susceptible a la depresión. También noté que cuando mi ánimo empezaba a decaer, iba a Chicken Express y me daba atracones de comida chatarra. Reconocer este patrón me permitió sustituir los atracones por escribir un diario y realizar actividades de autocuidado. No se trataba de culpar a factores externos, sino de comprender mis desencadenantes y responder de forma constructiva.

Una lección crucial fue aprender a ser amable conmigo misma. Si faltaba al trabajo por depresión o manía, lo dejaba pasar en lugar de caer en pensamientos negativos como "Soy inútil, no valgo nada y me estoy quedando atrás en la vida". En realidad, seguía avanzando. Comprender que la vida era más que solo trabajo me permitió apreciar a las personas extraordinarias que me rodeaban y disfrutar del momento presente. Descuidar el autocuidado solo empeoró mi condición, así que lo convertí en una prioridad.

También me di cuenta de que obligarme a trabajar largas horas sin una alimentación adecuada era perjudicial. Me saltaba comidas, diciéndome que no tenía tiempo para comer, creyendo que estaba siendo productiva. En realidad, todo me llevaba más tiempo porque me inclinaba hacia la manía. Tareas que deberían haberme llevado una hora se alargaban a cinco o seis. Culpaba internamente a los demás para justificar mi falta de progreso, lo cual era tóxico y a menudo me llevaba a errores. Aprender a alejarme de una tarea difícil para comer o meditar me permitió regresar con claridad y eficiencia. Alimentar mi cuerpo y relajar mi mente me impidió caer en la espiral improductiva de la manía.

Comprender que siempre había razones para mi estado de ánimo, como la comida, el sueño o la necesidad de relajarme, me fortaleció. No era una víctima, sino una participante activa en mi bienestar. Al abandonar la mentalidad de víctima y establecer nuevos parámetros para proteger mi salud, encontré felicidad y estabilidad. Dejé de preguntarme: "¿Por qué estoy maníaco o deprimido?" y me concentré en abordar los problemas subyacentes.

Esta experiencia me acercó a mi verdadera identidad. Dejé de vivir para complacer a los demás y comencé a prestar atención a mis propias necesidades y deseos. Dedicarme tiempo a mí misma, aunque los demás no lo entendieran, estaba bien. Priorizar el autocuidado impactó positivamente en otras áreas de mi vida, incluyendo mis relaciones laborales y familiares. Al convertirme en una mejor versión de mí misma, pude contribuir de forma más significativa a quienes me rodeaban.

El camino no ha estado exento de desafíos, pero cada paso me ha acercado a comprenderme mejor y a vivir en armonía con el trastorno bipolar. Ser proactivo en el autocuidado no solo previene episodios negativos, sino que fomenta el crecimiento y la felicidad. Reconocer las razones de mis cambios de humor y abordarlas directamente me permitió tomar las riendas de mi vida de maneras que nunca imaginé posibles.

En definitiva, vivir con trastorno bipolar me ha enseñado resiliencia, autoconciencia y la importancia del amor propio. Es un proceso continuo de aprendizaje y adaptación, que me fortalece y me hace más consciente de mí misma. Mi condición no me define; he permitido que sea un catalizador para un cambio positivo, guiándome hacia una vida de equilibrio, plenitud y autenticidad.

Al compartir estas experiencias, espero ilustrar que, si bien el trastorno bipolar presenta desafíos significativos, comprender y abordar los desencadenantes personales puede llevar a una vida más estable y plena. Se trata de reconocer que descuidar el autocuidado puede tener graves consecuencias, pero eso no significa que seamos impotentes. Cambiar hábitos y priorizar el bienestar puede marcar la diferencia.

El contenido de los blogs de Trastorno Afectivo Bipolar (https://blog-trastornoafectivobipolar.blogspot.com/) es solo informativo. Consulte siempre a su médico y no ignore el consejo médico profesional por algo que haya leido en cualquier contenido de este blog.

Fuente: https://ibpf.org/how-i-combat-episodes-of-mania-and-depression/

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