El modelo médico de tratamiento se compone de la administración de medicamentos y la terapia. Encontrar un terapeuta puede parecer intimidante y abrumador, pero estoy aquí para brindarle orientación.
Qué buscar en un terapeuta
Al buscar un terapeuta, es importante hacerse algunas preguntas directas. Las respuestas a estas preguntas le ayudarán a encontrar el camino correcto.
Es fundamental que te sientas cómodo/a con tu terapeuta. Al fin y al cabo, hablarás con él o ella de temas muy personales.
Algunas preguntas que debes hacerte
Cuando busco un nuevo terapeuta, me hago las siguientes preguntas (y recuerda, no hay respuestas correctas ni incorrectas):
- ¿Es más fácil hablar con alguien del mismo sexo o del sexo opuesto? ¿Te importa?
- ¿Prefieres a una persona más joven o mayor? ¿Te sientes cómodo/a con un terapeuta de tu edad?
- ¿Qué credenciales son importantes para usted? ¿Doctorado o Licenciatura en Trabajo Social Clínico (LCSW)?
- ¿Qué importancia tienen para ti las aficiones e intereses de este posible terapeuta? Una vez tuve un terapeuta que compartía algunos de mis intereses. Eso marcó una gran diferencia, porque podía relacionar su experiencia personal con la mía. Me sentí más conectado con él, lo que a su vez me hizo sentir más tranquilo y cómodo.
¿Qué debo preguntarle a un posible nuevo terapeuta?
Las siguientes preguntas son las que le hago a un posible terapeuta que estoy considerando contratar:
- ¿Qué enfoques terapéuticos practica? ¿Terapia cognitivo-conductual (TCC)? ¿Terapia dialéctica conductual (TDC)? ¿Desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR)? ¿Otros?
- ¿Qué especialidades trata?
- ¿Qué otros servicios ofrecen?
- ¿Cuánto tiempo llevas practicando?
- ¿Cuáles son sus cualificaciones? ¿Dónde obtuvo sus credenciales?
- ¿Qué tan accesible es usted cuando no estamos en sesión? Por ejemplo, ¿qué apoyo me brinda cuando sufro un episodio de cambios de humor ? ¿Y durante los períodos de estabilidad?
- ¿Cómo prefiere contactar con los pacientes fuera de las sesiones de terapia? ¿Por teléfono, mensaje de texto o correo electrónico?
- ¿Con qué frecuencia debo reunirme con usted? ¿Semanalmente, quincenalmente, mensualmente? ¿Cuánto dura cada sesión?
- ¿Cuánto cobran? ¿Qué seguros aceptan?
Me hago las primeras preguntas para hacerme una idea del tipo de terapeuta con el que me gustaría trabajar. Es fundamental ser sincero contigo mismo para encontrar a alguien con quien conectes. Al fin y al cabo, probablemente formará parte de tu vida durante mucho tiempo.
El segundo conjunto de preguntas se basa en el primero y le ayudará a decidir si un posible terapeuta encaja bien como parte de su equipo de apoyo.
Reflexiones finales
Desde que me diagnosticaron trastorno bipolar en 1999, he acudido a terapia con regularidad. Durante este tiempo, he consultado con varios terapeutas diferentes: algunos muy buenos, pero también algunos muy malos. He descubierto que es fundamental contar con un terapeuta que te apoye y te defienda; no puedo enfatizar esto lo suficiente.
Dependiendo de la etapa de la vida en la que te encuentres, también podrás decidir qué tipo de terapeuta te conviene y con qué frecuencia. En mi caso, veo a mi terapeuta todas las semanas. Aunque me encuentre estable y bien, me gusta mantener el contacto con ella y saber cómo me va.
Cuando empecé a ir a terapia, lo veía como una obligación. Con el tiempo, he aprendido la importancia de contar con el apoyo de otra persona. Ahora, espero con ilusión cada sesión de terapia.
El contenido de los blogs de Trastorno Afectivo Bipolar (https://blog-trastornoafectivobipolar.blogspot.com/) es solo informativo. Consulte siempre a su médico y no ignore el consejo médico profesional por algo que haya leido en cualquier contenido de este blog.
Fuente: https://thebipolarbattle.org

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