El Síndrome del Objeto Brillante es una mala “costumbre” de estar siempre buscando algo que sea diferente, nuevo y/o novedoso, descartando a un lado, pues, lo anterior.
Se llama así porque las personas nos dejamos deslumbrar por alguien o algo alguna vez para después, experimentar bastante decepción.
Este fenómeno se da también con los objetos y tiene una explicación, ya que cuando nos topamos con algo por primera vez hay un efecto lógico, que se llama efecto de primacía, que es observar todo lo intenso que nos produce aquello que nos vemos por primera vez frente al efecto de recencia, que es la sensación que tenemos de cotidianidad, familiaridad con ese objeto que ya forma parte de nuestro día a día.
Sin embargo, cuando el efecto de primacía está desbordado hablamos del Síndrome del Objeto Brillante, que es esa sensación de estar hipnotizados, cegados e incluso obnubilados, cuando nos ponemos delante de algo que es nuevo y, en el caso de nuestra sociedad, algo que está de moda. Puede ser perfectamente un best seller que nos augure de muchísimo éxito, también una persona pública que la veamos por televisión, o una nueva tecnología. Las personas muy a menudo somos como niños pequeños detrás de esas luces de colores como objetos brillantes deslumbrados por ellas y pensando que se harán realidad todos nuestros deseos si las alcanzamos.
El Síndrome del Objeto Brillante, también llamado SOS, es un concepto de la psicología que viene incluso de la cultura pop y tiene que ver con que el individuo se concentra solo en una idea nueva y que esté de moda, independientemente de que sea útil o de que tenga valor. Es verdad que, según el efecto de primacía, parece que sí que pudiese ser algo interesante en lo que tuviéramos que centrar la atención, pero en última instancia es algo que distrae y las personas que se enfrentan al miedo a perderse algo son personas que tienen una personalidad, sobre todo, especialmente vulnerable a la susceptibilidad, ya que observar un objeto brillante nubla muchas veces la concentración y los criterios de las personas que se deslumbran por brillo.
Síntomas
Este síndrome del objeto brillante tiene que ver con personas que necesitan generar muchísima adrenalina, la que se produce cuando nos enfrentemos por primera vez a proyectos nuevos.
Son personas que, generalmente, no tienen bien analizadas sus fortalezas, porque las personas con grandes fortalezas son personas que ponen toda su observación en un foco. Sin embargo, las personas con SOS, a veces, no tienen claridad en esos pensamientos, no tienen confianza en sí mismas, no tienen esta capacidad para enfocarse en sus verdaderas fortalezas y se sienten obnubilados por estos proyectos brillantes. Pero, a veces, no terminan de culminar ninguno.
Otra característica de las personas que padecen el SOS es que no tienen la habilidad social de decir que no. La vida es una continua ventana al mundo en la que aparecen de manera repetitiva un montón de estímulos nuevos y hay que tener muchísimas habilidades sociales como para discernir lo que nos viene bien. En el momento en el que no sabemos decir no, vamos a estar sometidos u obligados a aceptar aquello que brilla, en definitiva, en lo nuevo.
La personalidad de los que parecen SOS conlleva una vulnerabilidad para dejarse influenciar por los resultados que, por ejemplo, observan que han tenido los demás. Son personas que se comparan continuamente con el otro y consideran de manera errónea que lo nuevo es lo mejor.
Son personas impulsivas, que se guían por impulsos, y no por la reflexión de lo que está ocurriendo, de manera que responden muy rápidamente a esos estímulos y al ser impulsivos, van en contra de lo que es una personalidad reflexiva.
Son personas que basan, por ejemplo, su éxito en el trabajo en la suerte más que en el esfuerzo, de tal manera que cualquier idea nueva que ven en el mundo de los negocios les parece mejor que la suya y entonces son capaces de cambiar todo un recorrido profesional por quedarse obnubilados por la brillantez de algo nuevo que ven, por ejemplo, en las redes sociales.
Son personas que atienden al “novelty seeking”, un rasgo de personalidad que está relacionado con una obsesión por encontrarse estímulos novedosos. Estas personas tienden a una búsqueda de la novedad cuando tienen que tomar decisiones y tomar decisiones no tiene nada que ver con la novedad, sino todo lo contrario, con el histórico que pueden tener aquellas cosas que fueron nuevas, pero que ya no lo son. Son personas que están habituadas a buscar o sentir que el logro está en las recompensas; son personas que tienden a barnizar la frustración y pierden rápidamente el temperamento porque no son personas pausadas como para hacer una lectura de aquello que les ha salido mal el trabajo frente a algo que les ha salido bien.
Son personas, en definitiva, algo inmaduras porque el hecho de dejarse obnubilar por el objeto brillante, les impide prestar atención a lo que realmente importa, cuando se interpone un estímulo novedoso.
¿Cómo afecta a la productividad?
El fenómeno del síndrome del objeto brillante y perjudica gravemente a la productividad alguna de las consecuencias habituales son:
1. Mucha fatiga y muchísimo estrés en el equipo porque las novedades constantes y el cambio continuo de objetivos laborales alteran el ritmo natural del trabajo, aportan muchísima confusión y les apartan de lo verdaderamente importante.
2. Se ponen en alto riesgo los objetivos del trabajo de la empresa y su progreso porque muchísimas veces se posponen las fechas de entrega de los proyectos y hay que volver a reprogramarlas, lo que implica que el equipo pierda muchísimo tiempo y productividad.
3. También hay algo importante que es la falta de rigor, puesto que los trabajos y la ejecución de éstos parece que están relacionados con trabajos de menor calidad y menos desarrollados y, sobre todo y lo más importante, es la falta de concentración. Es la sensación de estar perdiendo el foco por estar haciendo un juego de malabares por tener demasiados temas al mismo tiempo y, por esto mismo, no prestar la atención necesaria a ninguno de ellos.
Ests síndrome afecta también a otras áreas, como la de la responsabilidad. Las personas que se dejan deslumbrar generalmente no asumen responsabilidad y comienzan a sentir que la responsabilidad es siempre del otro y no la suya, es de un tercero porque tenía más suerte, más dinero, mejor equipo, etcétera.
Afecta también en el compromiso. Estas personas, que tienen un proyecto y se sienten afectadas por el Síndrome del Objeto Brillante, están queriendo emprender y, de repente, les aparece otra oportunidad de hacer algo que les es más fácil o que les genera muchísima menos ansiedad o estrés y, por tanto, tienden a desconectarse y a faltar a sus compromisos.
Afecta a una parte de la salud mental que es la gestión versus el control. Si la gestión es una habilidad en el trabajo, consistente en tener herramientas para hacer el trabajo de manera ordenada; el control tiene que ver con la obsesión por lo que personas que continuamente están obnubiladas por aquellos eventos, cosas que aparecen por primera vez están su mente está obsesionada a querer conseguirlo como si fuese una compulsión de compra más que una reflexión, por lo que realmente es un objetivo que merece la pena
Y, por último, también afecta a la disciplina ya que como los proyectos dejan de ser motivantes para las personas con este síndrome, pierden absolutamente el ritmo y la frecuencia de lo que son los hábitos que normalmente conducen a una buena disciplina.
¿Cómo tratar este síndrome?
Podríamos resumir en cinco los tips para superar el Síndrome del Objeto Brillante:
-El primero sería el planteamiento de metas objetivas. Para evitar distraernos, el primer paso es plantear las metas alcanzables, con expectativas factibles. Muchos emprendedores persiguen estos objetos brillantes cuando ya no tienen claridad en lo que quieren de verdad trabajar para lograr. Para poder mantener a raja tabla la distracción, es importante que especifiquemos qué queremos crear y qué resultados queremos alcanzar. El que establezcamos nuestras metas, no en un periodo a corto plazo, sino a largo plazo, permitirá crear objetivos alcanzables para nuestro corto plazo.
-El segundo tip es que trabajemos en nuestra responsabilidad. Cuando queremos emprender pensamos que tenemos el control de todo nuestro tiempo y no es verdad. Cuando hacemos múltiples proyectos y no los terminamos, esto refleja que no estamos gestionando bien nuestro tiempo, de una manera efectiva, ya que continuamente nos estamos dando cuenta de que no hemos logrado nada en concreto. Por ello, la responsabilidad tiene que ver con el enfoque, de ahí el desarrollo del mundo de los coaches. Las personas emprendedoras necesitan asesores de responsabilidad para poder ayudarles y mantenerles enfocados y de una forma garantizarles que no se van a pasar el resto de sus días en el trabajo buscando objetos brillantes.
-El tercer tip es aprender a saber decir “no” mucho más a menudo, para no terminar atrapados o con una sensación de agobio constante. Sin embargo, cuando somos claros con nuestros objetivos y sabemos las rutas que debemos recorrer es muchísimo más accesible que tengamos la habilidad de saber decir que “no”, puesto que sabemos -porque tenemos buena autoestima- que no nos van a faltar oportunidades. Una buena técnica es no modificar para nada los compromisos que ya tengamos en nuestra agenda con nuevos proyectos que ya que esto supone perder el enfoque.
-Otro tip es la capacidad de evaluar y juzgar aquellos objetos brillantes que se nos presentan. Muchos empresarios dicen sí a nuevos proyectos, no los evalúan, y no saben cuál es el valor. Por ello el tiempo para poder evaluar y evaluar los nuevos proyectos es un ahorro de energía y de tiempo. Tenemos que preguntarnos: cuál es el propósito de este nuevo proyecto, si está alineado con nuestros objetivos, cuánto tiempo va a requerir; y, sobre todo también, qué inversión económica necesita.-Y, por último, otro tip es dejar de compararnos porque una de las principales causas de este síndrome es el de la comparación, el querer comparar nuestros logros continuamente con los logros de los demás. De esta manera, tendemos a magnificar nuestros errores, minimizar los de los demás, así como minimizar nuestros éxitos y magnificar los éxitos de los demás. Esto no sucede cuando tenemos una personalidad arraigada, tenemos unos objetivos claros y tenemos valor en defenderlos porque nos los creemos. Cuando nos comparamos, generalmente experimentamos una sensación de muchísima baja autoestima, de una ausencia total de confianza en nosotros mismos, lo que nos hace perseguir objetos brillantes para sentirnos mejor en nuestra piel y con las cosas que tenemos. Pero la confianza en uno mismo nos lleva al autocuidado;
El contenido de los blogs de Trastorno Afectivo Bipolar (https://blog-trastornoafectivobipolar.blogspot.com/) es solo informativo. Consulte siempre a su médico y no ignore el consejo médico profesional por algo que haya leido en cualquier contenido de este blog.el autocuidado a la autoestima; la observación al autoanálisis; y el autoanálisis a la autogestión.
Fuente: https://pilarguerra.es


0 Comentarios